viernes, 31 de octubre de 2025

"NO ME CUENTES CUENTOS", ESPECIAL "HALLOWEEN";"HOOKED" DE PABLO SANZ

Rafael era un anarca de pura cepa.

Odiaba a los opresores indistintamente de si eran príncipes u obispos.

Mirrah el cortés no era ninguna de ambas.

Había aparecido de la nada y se había hecho con el control de un gran número de vampiros en poco tiempo.

Rafael había querido derrotarlo.

Y por eso ahora era su prisionero.

Otros dos vampiros como dos armarios llegaron a su celda.

-Levántate.

Rafael los encaró.

-Dais pena, siguiendo a este Mirrah como perros ¿acaso no tenéis orgullo? Podríais ser libres como yo.

Lo único más grande que la edad de un vampiro es su ego. A Rafael solía funcionarle herirlo para sumar combatientes a su causa. Esta vez no sucedió lo de siempre. Nadie se enfadó ni le amenazó de muerte por implicar que eran esclavos, solo sonrieron mientras sacudían la cabeza con pena.

-Lo entenderás cuando conozcas al señor Mirrah- Le dijo uno de ellos tranquilamente.

Le cogieron de los brazos y se llevaron a Rafael, que no se resistió pues tenía mucha curiosidad por saber quién era Mirrah el cortés.

Los dos guardias llevaron a Rafael a una especie de discoteca donde había luces brillantes y música todo volumen. Al entrar Rafael reparó en dos cosas: todos los asistentes de la fiesta eran vampiros, de hecho, reconoció a alguno de sus compañeros anarquistas que habían hecho prisioneros pasándoselo bien en la discoteca, y que le llevaban al escenario del fondo del salón de fiesta.

Al subirlo al escenario la música bajo el volumen y de entre bastidores salió un joven aniñado que parecía sacado de una pintura del renacimiento vestido con una túnica vaporosa y blanca que a pesar de ser anticuada ,no se podía imaginar al joven con otra ropa. Resaltaba su pelo y ojos color oro de manera natural, su belleza era innegable y embriagadora. Incluso para Rafael.

El joven cogió el micrófono y habló.

-Queridos asistentes, yo Mirrah les traigo el evento principal de esta noche, Rafael Ruiz, uno de los grandes lideres anarquistas de Madrid, viene a unirse a nuestra causa.

El público vitoreó en consecuencia de las palabras de Mirrah. Pero Rafael se carcajeo sonoramente hasta que el publicó calló.

-Estas borracho si crees que me uniría a ti. Te odio a ti y a todos los tiranos como tú.

Mirrah sonrió con paternalismo a Rafael.

-Soltadle y dejadnos solos en el escenario.

Rafael sonrió mientras los dos guardias asentían y se marchaban. Iba a arrancarle la cabeza a este niñato con más facilidad de lo que pensaba. Se puso en una posición de combate listo para abalanzarse contra Mirrah.

- ¿Podrías ponerte de rodillas?

Rafael estuvo a punto de echarse a reír ante la petición hasta que notó que sus rodillas acababan de tocar el suelo. Mirrah se acercó a paso tranquilo. Rafael no se movió por el shock ni un ápice, entonces Mirrah colocó su mano gentilmente sobre su frente.

-No te preocupes, amar es humano y te prometo amar de vuelta.

Rafael lo odiaba y sin embargo sus palabras eran dulces ¿de verdad le iba a amar? ¿a él? Rafael se encontró queriendo creer las palabras de Mirrah ¿de dónde salían esos sentimientos? ¿eran suyos? ¿de dónde había salido ese vacío que solo su amor iba a poder suplir? Rafael dejó de pensarlo y se convenció: amaba a Mirrah, haría lo que sea por él, lo haría porque él le amaba de vuelta a pesar de ser un monstruo sanguinario.

Rafael se levantó y abrazó a Mirrah con ternura entre lágrimas de felicidad.

-Gracias, joder, gracias…

-No se merecen mi chiquillo, ahora ve a divertirte con los otros.

Y Mirrah le dedicó una sonrisa que derritió su corazón no muerto.

Rafael se fue a bailar mientras lo último de el mismo en su interior gritaba antes de morir.

Aunque no lo suficientemente fuerte para hacerse oír por encima de la música.

Ni hacer que apartase la mirada de los ojos dorados de Mirrah.

Texto: Pablo Sanz

Ilustración: Zdzisław Beksiński.

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