Un hermoso día de verano. Un jardín. Una terraza. Una mujer y un hombre bajo los árboles, con un suave viento de verano.
A lo lejos, en la vasta llanura, la silueta de París.
Comienza una conversación: preguntas y respuestas entre la mujer y el hombre.
Hablan de experiencias sexuales, infancia, recuerdos, la esencia del verano y la diferencia entre hombres y mujeres. Tratan la perspectiva femenina y la percepción masculina.
Al fondo, en el interior de la casa que da a la terraza, hacia la mujer y el hombre: el escritor, en el proceso de imaginar este diálogo y escribirlo. ¿O es al revés? ¿Será que esos dos personajes, allá, le dirán lo que está escribiendo sobre el papel: un diálogo largo y definitivo entre un hombre y una mujer?
Con Los hermosos días de Aranjuez (The beautiful days of Aranjuez), Wim Wenders representa la obra de su viejo amigo Peter Handke. Su subtítulo es Un diálogo de verano.
Pocas veces se ha demostrado con mayor claridad la naturaleza de la diferencia entre hombres y mujeres, y hasta qué punto sus aspiraciones, expectativas y puntos de vista del pasado podrían diferir. Y como, a pesar de todo esto, o precisamente por eso, el diálogo entablado es cautivador. Es un duelo, un juego de preguntas y respuestas. Su cualidad fundamental: la honestidad incondicional.
Los actores Sophie Semin (Beyond the clouds, The rite of spring) y Reda Kateb (Zero Dark Thirty, A Prophet) conducen este conmovedor diálogo de una manera impresionante, mientras que los árboles que los rodean, la vista de la llanura de la Île-de-France, que se extiende hasta París en el horizonte, se convierten en el trasfondo de esa íntima e inolvidable obra teatral. Jens Harzer interpreta al escritor, el alter ego de Peter Handke por así decirlo, y Nick Cave aparece como él mismo.
Después de 3 American LPs (1969), The Goalie’s Anxiety at the Penalty Kick (1971), Wrong Move (1975) y Wings of Desire (1987), esta es la quinta película en la que colaboran Peter Handke y Wim Wenders.
Boris Malinovsky es un triunfador: fuerte, independiente, orgulloso y seductor. Ostenta la arrogancia propia del éxito. Su esposa, Béatrice, ministra en el gobierno canadiense, padece una depresión misteriosa.
Para evadirse de la enfermedad de su mujer, Boris mantiene una relación con su colega Helga y también intima con Klara, la joven cuidadora de Béatrice. Pero la aparición repentina de un extraño obligará a Boris a confrontar su visión del mundo y a cuestionarse sus logros y sus certezas.
"Le Fils de Joseph", una película de Eugène Green
Vincent es un adolescente criado amorosamente por su madre, Marie, que no ha accedido nunca a revelarle el nombre de su padre.
Al descubrir que es hijo de Oscar Pormenor, un editor parisino cínico y egoísta, prepara su venganza, pero su encuentro con Joseph cambiará su vida.
Una familia de nómadas vive en las altas y remotas montañas de Kirguistán, en Asia Central; el anciano pastor Tabyldy, su esposa Karachach, su nuera Shaiyr y su nieta de 7 años Umsunai. Hace ya muchos años que el marido de Shaiyr murió ahogado en el río al intentar salvar un potro.
Shaiyr decidió entonces quedarse con la familia por su apego a la tierra y a su gente. Mientras la vida transcurre con normalidad dedicada a los caballos de raza de la familia en medio de un hermoso paisaje, Ermek, meteorólogo que trabaja en la estación situada cerca de la casa familiar, aparece en la vida de Shaiyr.
Todavía hay lugares en este mundo donde la gente vive en armonía con la naturaleza y su mitología.
Una familia de nómadas que habitan en las montañas de Kirguistán no necesita ninguna de las comodidades de la civilización moderna para ser feliz.
Para Umsunai, con su mirada de niña de siete años de edad, las leyendas se funden con la realidad y ayudan a superar la pena por su padre fallecido.
Cuando su hermano regresa de la ciudad, devora sus historias sobre la vida urbana. Sin embargo, para sus abuelos, estas mismas historias despiertan tristes temores sobre el desapego de su nieto. La madre de Umsunai también se resiste a abandonar su modesta casa rural, aunque signifique renunciar a la posibilidad de una nueva relación. Para el viejo pastor y su esposa, la maquinaria pesada que irrumpe en los prados donde pastan los caballos representa un mal presagio de cambio.
Es como si una parte de sus propias almas desapareciera con cada trozo de paisaje destruido. Este ensayo poético sobre la pérdida de las tradiciones es la ópera prima del actor Mirlan Abdykalykov y se basa en un guión del reconocido director Aktan Arym Kubat.
Toda su vida, Mateusz ha oído que él era un vegetal. Sufre parálisis cerebral desde su nacimiento y no puede hablar, los médicos opinan que es mentalmente discapacitado.
Sus padres tienen la esperanza de que pueda entender, pero los especialistas se niegan a creer que es un ser inteligente y sugieren que se le interne en una residencia, incluso alguno llega a compararlo con su perro.
Mateusz piensa y siente como cualquier otra persona. Su misión de cada día es intentar hacerse entender; una oportunidad más para probar que están equivocados.
Basado en una historia real, Life feels good
es un testimonio increíble de la resistencia del espíritu humano.
Con el paso de los años el apoyo de su familia comienza a disminuir, Mateusz no renuncia a la esperanza de que un día por fin será escuchado.
Life feels good es una conmovedora historia de perseverancia que pone de relieve la importancia de la comunicación humana y el triunfo de la esperanza frente a la adversidad.
El río Enguri forma la frontera entre Georgia y la República de Abjasia. Las tensiones entre los dos países no han disminuido desde la guerra de 1992-93.
Cada primavera, el río trae suelo fecundo desde el Cáucaso hasta las llanuras de Abjasia y noroeste de Georgia, creando pequeñas islas: pequeños grupos de tierra de nadie.
Las islas son refugios para la vida silvestre, pero en ocasiones también para el hombre.
Nuestra historia comienza cuando un viejo granjero de Abjasia pone el pie en una de las islas. El anciano se construye una cabaña para él y su nieta adolescente, él ara la tierra y juntos siembran maíz. El maíz madura y la nieta florece, el anciano se enfrenta al ciclo ineludible de la vida.
Louise conoce a Nathan y retoma sus sueños. Es también la historia de su hermano enfermo y el destino de una familia italiana, obligada a deshacerse de su patrimonio y parte de sus recuerdos.
Un mundo que acaba y un amor que da comienzo.
Louise Rossi Levi tiene 43 años, vive a caballo entre París y el castillo familiar en el Norte de Italia y “no tiene marido, ni hijos, ni trabajo” según le reprocha su madre. Un buen día conoce a Nathan, un joven actor francés, indeciso, inseguro que despierta de nuevo en ella sus deseos de amor y maternidad.
Es también la historia de Ludovic, el amado hermano que se muere de sida en medio del hundimiento patrimonial de la familia.
Una historia sobre la familia y el amor, una mezcla de comedia y tragedia, donde lo íntimo se vuelve universal para hablar de cómo sobrevivir a los vacíos que va dejando la vida a su paso, al miedo a la muerte cercana de un ser querido, la crisis de los cuarenta, la maternidad, la ambigüedad de los sentimientos y la búsqueda de sentido a la vida.
Una mirada lúcida y tierna, donde la directora expone parte de su propia vida: su madre, maravillosa Marisa Borini, su ex compañero Louis Garrel interpretan sus propios papeles, la tragedia de su hermano que murió de SIDA y a quien dedica la película.
Podría ser su vida o su diario íntimo.
Con sinceridad, sin condescendencia, exponiendo angustias, neurosis, culpabilidad, caos y un talento único para ahogar un sollozo con una sonrisa. Conmovedora.
Completa el casting Filippo Timi que hace de hermano moribundo, Céline Sallette, la bella novia coraje, Xavier Beauvois que interpreta al amigo de la familia, alcohólico y mordaz, Marie Rivière, genial, interpretando a la suegra desinhibida o André Wilms, de suegro ligeramente donjuanesco.
A pesar de la gravedad de los temas tratados, la película no pierde nunca ligereza. Es un himno a la vida. El último plano de la película es decididamente optimista: a la vista de este mundo que se derrumba ruidosamente como el castaño centenario del castillo familiar, el pasado queda superado y Louise recupera su presente. Es la innegable valentía que tiene Valeria Bruni Tedeschi para hablar de temas difíciles, casi inconfesables, con sinceridad y humor.